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La neutralización es una ventaja
La división promueve la construcción de edificios más limpios
En los últimos tiempos, los medios internacionales han dirigido la atención al concepto de la neutralización del carbono, es decir, a la idea de que objetos tales como edificios o automóviles pueden existir sin causar impacto negativo en el medio ambiente. La cuestión ha estado en boca de famosos y hombres de estado, y ha sido portada de revistas y tema cinematográfico. Un ex vicepresidente de Estados Unidos recibió incluso el Premio Nobel de la Paz por sus conferencias alrededor del mundo, su mensaje de alerta respecto al medio ambiente y la huella de carbono que dejan los consumidores.Y pensar que Johnson Controls lleva años abogando por la neutralización del carbono. Por algo la empresa cuenta con una división dedicada exclusivamente a brindar ayuda para que las empresas logren finalmente neutralizar las emisiones de carbono. La división es testigo del llamativo aumento de la demanda de asesoría a este respecto.
La división de Energía, Medio Ambiente y Soluciones (EES) de Johnson Controls asesora a los clientes sobre nuevos proyectos de edificación o sobre proyectos de readecuación de edificios existentes, y propone distintas maneras de maximizar la eficiencia energética, así como la puesta en marcha de soluciones que garanticen resultados de ahorro energético.
Reducción de residuos
"Revisamos edificios, instalaciones y procesos de los clientes", señala Tim Griffiths, director de la división EES de Reino Unido. "Intentamos adoptar un enfoque orientado hacia las posibles soluciones, observando la interacción de los sistemas y analizando cómo podría optimizarse el consumo energético y la energía residual. Es una asesoría conjunta, porque trabajamos con los clientes para entender cómo utilizan la energía y cómo puede canalizarse la energía residual con el fin de recuperarla para el edificio".
A modo de ejemplo sencillo, Griffiths indica que un cliente podría tomar el calor residual de una turbina de gas utilizada para generar electricidad y canalizarlo hacia un refrigerador de absorción para crear aire acondicionado. De este modo, la energía residual vuelve a un sistema HVAC, lo que reduce costes energéticos y tiene un impacto ambiental considerablemente menor.
Hasta la solución más sencilla requiere una planificación minuciosa. Por ello, el equipo de Griffiths analiza todos los sistemas de un edificio y decide dónde se puede reducir el consumo energético y qué residuos pueden reciclarse. Además de los sistemas, el equipo también evalúa dónde puede haber desperdicio de energía, por ejemplo, burletes ineficientes o inadecuados de puertas y ventanas. Una vez finalizada la revisión, el equipo recomienda y pone en práctica distintas soluciones para reducir aquellas prácticas que suponen un derroche de energía.
No sólo para edificios nuevos
La mayor parte de las asesorías de Reino Unido se realizan cuando un edificio se encuentra en proceso de renovación, de modo que las soluciones son readecuaciones de sistemas antiguos, señala Griffiths. "También asesoramos a muchas empresas de toda Europa", añade. Hay un ánimo generalizado de lograr entornos cuyo balance de carbono sea neutro, y somos testigos del ímpetu que existe en proyectos de este tipo, desde readecuaciones planificadas hasta nuevos proyectos energéticos".
Debido a que el precio del gas ha aumentado un 20 por ciento y los costes de electricidad lo han hecho en un 15 por ciento, las empresas han vuelto a analizar proyectos que en su momento fueron aplazados para lograr que los sistemas actuales sean más eficientes.
